En los últimos años el coaching ha pasado a estar de moda. 

Y cómo pasa con las cosas que están de moda, demasiada información (buena y mala). Confundiéndose con muchas otras disciplinas, con figuras de programas de tv que no han ayudado mucho a  materializar la imagen del coach como lo qué es. Quizás todo hace que pocas personas sepan a ciencia cierta qué es coaching, si es para ti y cómo puede ayudarte. Por que sí: el coaching no es para todo el mundo. 

Toma asiento en voy a tratar de explicártelo sencillo.

Se dice que el primer coach de la historia fue el mismísimo Sócrates (S. IV A. C) a través de la “Mayéutica Socrática”, la segunda parte del método socrático: dónde propone que a través de las preguntas, el alumno encuentre sus respuestas. 

Y básicamente esta es la definición más adecuada para mi. El coach no te aconseja, no te dice lo que tienes que hacer, no te va pautar, no te va a formar, no te va a instruir, NO TE VA A SANAR. 

El coaching es un acompañamiento en el que tú eres válido para dirigir tu vida y nadie mejor que tú sabe lo que te conviene y cómo lo harás para conseguirlo. Y el coach alumbrará esas áreas que ya están pero que no las ves con esa claridad. ¿Cómo lo hacemos?  A través de preguntas claves. 

Es un arte. Un auténtico arte. Por el que siento pasión. (Voy a tratar de no ponerme en versión apasionada, lo prometo).

¿Entonces en qué me puede ayudar?

El coaching te ayuda a alcanzar objetivos y por lo tanto, a tener una vida más feliz y satisfecha. Es un proceso de acompañamiento transformador, en el que pasamos de la situación actual a la situación deseada, descubriendo nuevas habilidades, facultades, actitudes que teníamos dormidas, que no se nos habrían ocurrido, que habíamos descartado automáticamente sin ser conscientes. Un proceso de crecimiento personal donde nuestra mente, cuerpo y alma se abren. 

“La mente es como un paragüas, de nada sirve si no se abre”. s

 

Pues bien, en el proceso de coaching vamos a desplegar por completo tu paragüas como, probablemente, no lo habías hecho antes. 

Vamos a irnos a un ejemplo práctico. 

Imagínate que quieres irte a vivir a  Menorca. 

¿Verdad que no te irías si tuvieras algún problema de salud sola?

Bien, el proceso de coaching es para personas sanas. Muy sencillo: partimos de la premisa que estás capacitado para dirigir tu vida. 

Lo primero es definir nuestro objetivo: “Quiero irme a vivir a Menorca”. 

¿Para qué lo quieres? Indagar más allá de lo aparente, conocer las verdaderas motivaciones. Esas que te ayudarán a motivarte en los momentos difíciles. 

Tenemos que saber cómo lo harás, qué necesitarás, qué recursos nuevos o ya disponibles necesitarás, qué ayuda vas a necesitar, qué obstáculos pueden surgir, cómo les harás frente…

El coach será un acompañante en este viaje. Después de cada una de las sesiones te llevas tu plan de acción envuelto para regalo. En la siguiente sesión vemos qué se ha realizado, qué has aprendido. Si no se ha realizado se explora qué resistencias han habido para llevarlo acabo, etc…

En este viaje tu coach es tu sintetizador de infor,ación, tu explorador…pero no tu guía. Por que uno de los regalos del coaching es ese: es empoderador. Te llevas tus nuevos recursos y aprendizajes pero hechos por ti. ¿Sabes el subidón de autoestima que esto es

Bueno, el irte a vivir a Menorca podemos cambiarlo por: perder esos kilos de más, correr la San Silvestre este año ir al gimnasio, sacarme el doctorado que llevo tiempo postergando, mejorar mis relaciones, poner límites…Tantas y tantas cosas que mejoran la calidad de vida de las personas. 

No sé lo que quiero…

¡[email protected]! No estáis [email protected] Muchas veces sabemos lo que no queremos pero no sabemos tanto qué queremos. Es normal.

Esa  verbalización ya te pone en el camino de la incomodidad necesaria para moverte. ¡Felicidades, incomó[email protected]!

Esa verbalización ya es suficiente para comenzar a ver qué queremos dibujar en nuestra vida y desde ahí empezar a tejer el camino para llegar a ello. 

Como ves, este proceso es un proceso a medida. Eres tú con tu proceso y tu coach como acompañante. 

Tu coach el espejo que refleja lo que dices, lo que piensas, te hace reflexionar y parar, reprocesar lo dicho, darte cuenta de creencias que interceden en tus decisiones, ponerlas frente a las cuerdas, creencias incluso de nuestras personas cercanas que están ahí y no ves.  

Tu coach demandará de ti, te acompañará. 

Dar cera, pulir cera. 

 

Adquirir nuevos hábitos de vida que nos llevan a dónde queremos requieren de seguimiento. No de consejo. Se trata de que explores el mundo, y lo integres de una manera diferente a cómo lo vives en la actualidad. 

Nada cambia, si tú no cambias. 

Si tú cambias, puede no cambiar nada. Pero tú lo habrás cambiado todo

Dentro de ti ya está todo lo que tienes que saber, solo necesitamos llegar a ello. ´

El coach con sus técnicas, procedimientos y, en definitiva, metodología, te ayudará a qué puedas ver tu mundo cómo observador para que puedas propiciar aquello que necesitas añadir o eliminar para ser una persona más feliz y plena. Poner en práctica esas actitudes que harán de tu mundo un lugar más placentero.

El coach, a diferencia de otras disciplinas, no te quiere enseñar nada. Sin embargo, sí que veas y aprendas todo lo que tú ya sabes y qué sepas usarlo o dejar de hacerlo en tu propio beneficio y de los que te rodean. 

Confieso. Mi definición personal. 

Yo me enamoré perdidamente del coaching hace 8 años. Fue la primera vez que pasé por un proceso como coachee. 

Cuando finalicé le dije a mi coach que había sido como a través de sus preguntas iluminar una pared que estaba delante de mí, años y que no había visto. Y que podría haber estado sentada muchos años más pensando que lo sabía y veía todo. Ese proceso de coaching fue el primero de muchos. 

El coaching es luz para la vida de las personas. 

¿Iluminamos?